Hermosillo

Hermosillo se atora entre casi 700 mil vehículos, transporte público insuficiente y calles mal evaluadas: ¿cómo llegamos hasta aquí?

EMEl Malandrilargo · Hace 3 horas
Foto: El Imparcial, cortesia

Hermosillo, Sonora, 7 de octubre de 2026.— Salir de casa en Hermosillo durante las horas pico se ha convertido para miles de personas en lo mismo todos los días: filas de automóviles, cruceros saturados, accidentes, carriles cerrados por reparaciones y recorridos que cada vez toman más tiempo.

Pero quizá el tráfico no sea realmente el problema, sino el síntoma de una ciudad que durante años ha hecho del automóvil la opción más práctica, y para muchas personas, prácticamente la única, para trasladarse.

Los números ayudan a dimensionarlo. En 2010 el municipio de Hermosillo tenía 784 mil 342 habitantes. Para 2025 la población ya superaba los 962 mil, es decir, alrededor de 178 mil habitantes adicionales en 15 años.

El crecimiento del parque vehicular ha sido todavía más acelerado. En 2017 había alrededor de 317 mil vehículos registrados y para 2024 la cifra llegó a 667 mil 498, un aumento aproximado del 110% en siete años.

Tomando como referencia la población actual, hablamos de casi siete vehículos registrados por cada diez habitantes, sin contar todas las unidades que circulan sin placas locales o que forman parte del tránsito flotante.

Y las consecuencias no solamente se observan en los embotellamientos. Durante 2024 se contabilizaron 11 mil 991 siniestros viales en Hermosillo, una cifra que coloca a la ciudad entre las de mayor incidencia vial entre los municipios más poblados del país.

¿Por qué tanta gente prefiere tener carro?

Una parte de la respuesta podría estar en el transporte público.

Al cierre de 2024, Hermosillo tenía 33 rutas y 366 unidades en circulación. Sin embargo, una parte importante de la población señaló que nunca o casi nunca utilizaba el transporte público.

Además, el porcentaje de personas que dijo utilizar el camión como su principal medio de movilidad bajó en 2025, mientras que más de la mitad de la población señaló al automóvil como su medio principal de transporte.

Entre quienes están inconformes con los camiones, uno de los principales problemas sigue siendo el tiempo de espera.

A eso se suman las fallas mecánicas. En septiembre de 2026, organizaciones de vigilancia del transporte señalaron que entre 15 y 20 camiones pueden quedar fuera de servicio diariamente y que, conforme avanza la semana, el número acumulado de unidades sin circular puede crecer considerablemente.

También se ha señalado que cientos de camiones todavía requieren renovación.

Sí ha habido incorporaciones recientes de unidades nuevas e incluso autobuses eléctricos, pero el problema sigue siendo que la demanda, la expansión de la ciudad y las necesidades reales de los usuarios continúan superando la capacidad y calidad del servicio en distintas zonas.

¿Y por qué no usar bicicleta?

Hermosillo sí cuenta con infraestructura ciclista y en los últimos años se han construido y habilitado más kilómetros de ciclovías, ciclocarriles y carriles compartidos.

Sin embargo, todavía existen tramos desconectados, carriles invadidos, poca protección física para el ciclista y una cultura vial que sigue representando un riesgo para quienes deciden moverse en bicicleta.

Y hay otra realidad imposible de ignorar: el clima.

Hermosillo registra durante el verano temperaturas extremas que pueden superar los 45 grados y en algunos periodos se han registrado mediciones todavía más altas.

Pretender que la bicicleta sustituya de manera masiva al automóvil sin árboles, sombra, ciclovías protegidas, banquetas adecuadas y conexión con el transporte público resulta poco realista durante buena parte del año.

Calles que tampoco ayudan

A la saturación vial se suma otro problema recurrente: las condiciones de las calles.

Calles y pavimentación aparecen constantemente entre las principales quejas de los hermosillenses.

Baches, pavimento deteriorado, obras, reparaciones y cierres de carriles reducen todavía más la capacidad de vialidades que durante las horas pico ya se encuentran saturadas.

El Ayuntamiento ha reportado más de un millón de metros cuadrados de reparaciones acumuladas en calles, lo que también ayuda a dimensionar el enorme mantenimiento que requiere la red vial de una ciudad donde circulan cientos de miles de vehículos todos los días.

El problema es que cada cierre por reparación, recarpeteo o mantenimiento, aunque sea necesario, termina generando todavía más congestionamiento en calles y bulevares que ya trabajan cerca de su límite.

Los carros de procedencia extranjera también forman parte de la ecuación

Sonora tiene además una característica particular: la enorme presencia de vehículos usados provenientes de Estados Unidos.

Durante la vigencia del decreto federal de regularización se legalizaron más de 200 mil vehículos de procedencia extranjera solamente en Sonora.

Hay que aclarar algo: un vehículo que ya fue regularizado no está en la misma situación que uno que continúa circulando irregularmente.

También sería incorrecto afirmar que todos o la mayoría de estos automóviles fueron comprados chocados en Estados Unidos.

Sin embargo, sí existe un mercado importante de vehículos provenientes de subastas, algunos con títulos de salvamento, pérdida total, daños por accidentes, inundaciones u otros antecedentes que no siempre son conocidos por quien termina comprándolos.

El punto de fondo es otro: cuando una familia considera que necesita automóvil para trabajar, estudiar, llevar a los hijos a la escuela o simplemente cruzar la ciudad, un carro usado barato termina siendo más atractivo que depender diariamente de un sistema de transporte que no siempre ofrece los tiempos, rutas o frecuencia que necesita.

El problema viene de muchos años atrás

Reducir toda esta situación a una sola administración tampoco explicaría el problema.

Hermosillo ha crecido durante décadas bajo un modelo urbano cada vez más extendido, con nuevos fraccionamientos, colonias y desarrollos cada vez más alejados de los centros de trabajo, escuelas, hospitales y zonas comerciales.

Eso obliga a recorrer distancias mayores y aumenta la dependencia del automóvil.

Además, las responsabilidades están divididas. El transporte urbano depende principalmente del Gobierno del Estado, mientras que el municipio tiene participación directa en vialidades, pavimentación, semáforos, planeación urbana, banquetas, ciclovías y espacio público.

Por eso, resolver el tráfico no puede consistir solamente en construir otro carril o ampliar otro bulevar.

Hermosillo necesita camiones más frecuentes y confiables, rutas adaptadas a cómo creció la ciudad, renovación y mantenimiento permanente de la flota, paradas con sombra, corredores donde el transporte público tenga prioridad, ciclovías realmente protegidas y conectadas, mejores banquetas, semáforos coordinados, mantenimiento constante de calles y una planeación urbana que reduzca la necesidad de atravesar media ciudad para realizar las actividades cotidianas.

Porque mientras manejar un carro continúe siendo mucho más práctico que subirte a un camión, caminar o utilizar bicicleta, Hermosillo seguirá agregando automóviles a unas calles que ya muestran señales claras de saturación.

Y ahí está la pregunta:

¿Hermosillo necesita más calles para carros… o mejores opciones para que no todos tengamos que usar uno?

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